Los líderes destacados dedican tiempo a la reflexión. Su éxito depende de la capacidad de acceder a su perspectiva única e incorporarla a sus decisiones y razonamientos cada día.

El liderazgo extraordinario se asocia a tres características: ver antes de que otros vean, entender antes de que otros entiendan y actuar antes de que otros actúen. La perspectiva única de un líder es una importante fuente de creatividad y ventaja competitiva. Pero la realidad es que la mayoría de nosotros vivimos unas vidas tan aceleradas y frenéticas que no nos dejamos tiempo para escucharnos a nosotros mismos.

 
Pero lograrlo no es difícil. Simplemente necesita comprometerse a reflexionar a diario. Basándome en investigaciones (mías propias y las de otros) y muchos años de trabajar con líderes empresariales a nivel global como consultora y profesora de gestión internacional, recomiendo el sencillo acto de escribir en un diario con regularidad:
 
  1. Compre un diario. Escribir con teclado no proporciona los mismos beneficios que escribir a mano. Así que, cómprese un diario físico. Yo he creado Leadership Insight, un diario que incluye páginas en blanco, cuadros pintados y preguntas provocativas, diseñadas especialmente para líderes, pero cualquier diario valdrá.
  2. Comprométase a reflexionar 15 minutos al día. Este es, con creces, el paso más difícil. Así que si al principio 15 minutos parece algo imposible, empiece con tres. Pero empiece.
  3. Encuentre un lugar tranquilo y libre de interrupciones.
  4. Elija la hora adecuada, preferiblemente la misma hora todos los días, una en la que no vaya a ser interrumpido.  Proteja esos 15 minutos en su agenda como una cita consigo mismo.
  5. Escriba cualquier cosa que le venga a la mente. Las páginas en blanco de un diario invitan a que mantenga una conversación sincera consigo mismo cada día. En el diario puede decir cualquier cosa. Así que dese permiso para seguir su flujo de consciencia sin juzgar, censurar ni intentar dirigir sus pensamientos. En mis mejores sesiones de reflexión, miro mi mano esperando descubrir lo próximo que escribiré. Y no se preocupe por la gramática, sea como sea, estará bien.
  6. No comparta su diario con nadie. Sus reflexiones son suyas, no van dirigidas a nadie más. Le ofrecen lo que no pueden todos los expertos, consejeros y mentores juntos no pueden ofrecerle: su propia perspectiva única.
Si encuentra que no sabe cómo empezar una vez que se enfrenta a las páginas en blanco del diario, aquí hay unas sugerencias:
 
Hágase una pregunta catalizadora y escriba su respuesta. Estas son algunas de mis preguntas favoritas:
 
¿Cómo me siento ahora mismo?
¿Cómo me siento acerca de mi liderazgo?
¿Qué se merece mi mayor atención....
en cuanto a mi liderazgo?
en cuanto a mi vida?
en cuanto al mundo?
¿Cuál es la idea más alocada que he escuchado durante las últimas 24 horas? ¿Qué es lo que hace que me encante?
¿Cuál es la iniciativa más emocionante que he oído esta semana fuera de mi industria o en otra parte del mundo?
¿Qué ha hecho la mayor aportación a mi felicidad esta semana (o a la felicidad de mi gente? ¿Cómo puedo tener mayor felicidad en mi vida?
 
Deje que el arte provoque su imaginación. El arte invita a los líderes a ir más allá del bullicio frenético de la vida. Observar cuadros y otros tipos de arte ofrece oportunidades para experimentar con perspectivas nuevas. Si realmente me concentro en un cuadro, ¿qué veo? Si conecto lo que veo con mi situación actual, ¿qué nuevos puntos de vista me revela el cuadro?
 
Esto puede parecer un poco exagerado, pero la yuxtaposición entre un cuadro y los retos del mundo real a menudo expone unas dinámicas ocultas y unas nuevas ideas sorprendentes. La Universidad de Yale (EEUU), por ejemplo, descubrió que los médicos jóvenes mejoraron sus capacidades como especialistas en el diagnóstico después de realizar un curso de historia del arte. ¿Por qué? Porque observar el arte enseña a encontrar el sentido dentro una paleta más rica de complejidad. Nos ayuda a todos a encontrarle el sentido a nuestro mundo de forma más precisa y creativa. Al mismo tiempo, nos inculca la humildad de darnos cuenta de que las interpretaciones actuales sólo representan una de muchas visiones del mundo posibles.
 
Para utilizar el arte como un catalizador para la reflexión, siga las instrucciones que detallamos a continuación. Puede probar este ejercicio ahora con el uso de un cuadro de mi última exhibición:
Crédito: cortesía de la artista Nancy J. Adler
  1. Escoja un cuadro (u otra obra de arte). Debe atraerle por cualquier motivo (porque le encanta, porque lo odia o por un motivo desconocido).
  2. Observe el cuadro de forma ininterrumpida durante al menos tres minutos. ¡Cronométrese! Tres minutos puede parecer mucho tiempo.
  3. Fortalezca su capacidad de ver. Describa el cuadro. ¿Qué vio? ¿Cómo pareció cambiar mientras lo observaba? ¿Qué pudo ver al final de los tres minutos que no vio al elegir el cuadro?
  4. Hágase preguntas puente. ¿Qué nuevas perspectivas revela el cuadro? Por ejemplo: ¿Cómo se parece la situación actual de la economía (o de mi empresa o equipo) a este cuadro? ¿Cómo refleja la complejidad del cuadro la complejidad oculta en nuestra reciente fusión tricontinental? ¿De qué maneras revela el cuadro nuevas oportunidades que se nos escapan en economías en transición? Déjese sorprender por las ideas que emerjan.
Conecte con el propósito. Demasiados líderes tienen un exceso de oportunidades con escasez de significado. Hacerse preguntas que nos lleven de vuelta a lo que resulta más significativo para nosotros a nivel personal, además de lo que creemos que es más importante para la sociedad y el planeta, mejora nuestro sentido de próposito. Por ejemplo, se podría preguntar: ¿Cuál es mi trabajo diario? ¿Cuál es mi legado profesional? De forma parecida, reflexionar en su diario sobre palabras de inspiración pronunciadas por líderes mundiales o tradiciones de sabiduría pueden servir como antídoto para la superficialidad y la estrechez de miras. Aquí hay dos de mis citas preferidas:
 
"Escuchen. Cuanto más fielmente escuchen su voz interior, mejor escucharán lo que suena alrededor sin miedo".
Dag Hammarskjöld, Economista y Secretario General de Naciones Unidas, 1953–1961
 
"Tenemos la responsabilidad en nuestra época, al igual que han tenido otros en las suyas, de no ser prisioneros de la historia sino de darle forma".
Madeleine Albright, secretaria de Estado de Estados Unidos, 1997–2001
 
Estas frases nos recuerdan que nuestro liderazgo ha de ser significativo, no meramente exitoso. La estrategia y las tácticas carecen de sentido sin un propósito fundamental.
 
No importa con qué pregunta empiece, deje que sus reflexiones le lleven de viaje. Usted es el pasajero, no el conductor. Utilizar un diario con regularidad le proporcionará el valor de ver el mundo de forma diferente, de entender el mundo de otra forma y de liderar de maneras nuevas y necesarias.