Aunque las diferencias generacionales a menudo son exageradas en los entornos profesionales, las comunicaciones 24/7 han creado un reto único para los millennials: "la despiadada comparación" con sus iguales.

En una serie reciente de cientos de entrevistas con millennials veinteañeros de Reino Unido, lo escuché una y otra vez. Un millennial lo describió así: "Somos una generación que se compara despiadadamente con los que nos rodean y que al mismo tiempo son nuestros modelos a seguir. Y si no estamos haciendo algo excepcional o no nos sentimos importantes y realizados, sufrimos mucho".

La naturaleza despiadada de estas comparaciones genera ansiedad e inseguridad, como he oído repetidamente durante el transcurso de las entrevistas. Si vamos a abordar el problema, tendremos que saber por qué sucede. Mis entrevistas sacaron a relucir tres motivos en particular: el falso impacto de los logros en las redes sociales, la difusión de historias de millennials superexitosos y el aumento de las elecciones y opciones de las que disponen a la hora de forjar sus carreras.

  • La tergiversación de los logros en redes sociales. Los millennials señalaron que se sienten presionados a mantener el ritmo de logros que sus iguales pregonan en las redes. No pueden evitar hacer comparaciones con sus propios logros (o ausencia de ellos). Muchos entrevistados comentaron que reconocían que estas actualizaciones habían sido "maquilladas", ignorando las dificultades de la vida cotidiana y remarcando los éxitos. Sin embargo, aunque los millennials reconocen esto, dedican cada vez más tiempo de su vida en internet a varias vías de comunicación, por lo que las comparaciones son inevitables, al igual que los sentimientos de desánimo que las acompañan. Un reciente estudio de la Universidad de Michigan (EEUU) sugiere que cuánto más acuda alguien a Facebook, peor se siente.
     
  • La difusión por los medios de comunicación de historias de millennials hiperexitosos. El entusiasmo de los medios para las historias de jóvenes exitosos también puede generar una impresión equivocada. Las historias de las salidas lucrativas de un pequeño número de millennials de start-ups o sus rápidos ascensos dentro de importantes corporaciones generan una percepción irrealista del éxito para individuos que se encuentran al principio de su trayectoria profesional, una realidad que muchos entrevistados reconocieron, pero que les costaba digerir. Por este motivo, las listas como Los 30 menores de 30 de la revista Forbes representan un arma de doble filo. Por un lado, muestran las trayectorias y éxitos de los iguales de los millennials, pero por otro lado, recuerdan a los millennials que lo que hacen nunca es suficiente. Los éxitos meteóricos sí suceden a veces, pero son raros y a menudo dependen de golpes de suerte, fabulosas conexiones o años de realidades profesionales diligentes y poco gratificantes, algo sobre lo cual muchos de los perfiles elaborados por los medios de comunicación corren un tupido velo.  
     
  • Interminables opciones para trayectorias profesionales en potencia y la lucha continua por lograr realizar su potencial. En su libro Missing Out: In Praise of the Unlived Life, el psicólogo Adam Phillips escribe que "siempre nos plaga el mito de nuestro potencial". Lo atribuye en parte a la relativa afluencia de la que disfruta la sociedad occidental actualmente. Sin embargo, los motivos que citaron los millennials entrevistados por el énfasis en la exploración continua de las opciones incluyen las redes sociales; el crecimiento del protagonismo del emprendimiento como una aceptable trayectoria vital; y la creencia de que trabajarán en muchos empleos distintos en lugar de una sola carrera o profesión.

    Además, muchos entrevistados creen que será posible cumplir sus sueños, en parte por la proliferación de medios de autoayuda, en forma de charlas TED o un listicle [NdT: un artículo publicado en internet con forma de lista, mezcla de los términos en inglés "list" (lista) y "article" (artículo)]. Estos recursos parecen equipar al público con los medios necesarios para lograr cualquier objetivo . Pero, de nuevo, los millennials describieron un arma de doble filo. Incluso mientras explicaron el atractivo de los consejos de automejora, los millennials también lo examinaron críticamente. Un entrevistado comentó que estos artículos sugieren: "Si haces estas cinco cosas, te convertirás en la persona sobre la que lees... Es como, pues también tienen ojos, así que ¿significa eso que si también yo tengo ojos, seré Elon Musk? No, claro que no". Los entrevistados comentaron que esta comparación con una hipotética versión de sí mismos genera insatisfacción, al creer que la puerta siempre está abierta para poder realizar su potencial en mayor grado en otra parte.

Mientras que cada uno de estos tres factores tiene profundas raíces y no tiene probabilidades de desvancer en un futuro cercano, los millennials con los que hablé sí mencionaron algunas tácticas para reducir las comparaciones:

  • Reflexionar sobre las habilidades e intereses que conectan sus aficiones y actividades propias.  Las comparaciones en redes sociales nos animan a examinar lo que ha sido un éxito para otros, pero no da paso a la reflexión sobre los temas que emergen continuamente en nuestro propio trabajo. Mediante nuestra educación, lecturas y aficiones, todos desarrollamos habilidades e intereses. Estas competencias emergen una y otra vez a lo largo de la carrera de cada uno. Nos ayudan a cultivar valores y un sentido de fundamentación en un mundo incierto. De hecho, como escribe el profesor emérito de la Universidad de Stanford (EEUU) Albert Bandura en The Psychology of Chance Encounters and Life Paths, "mediante esta fuente interna de orientación, la gente confiere dirección a sus vidas y deriva satisfacción de lo que hace".
     
  • Adoptar una perspectiva "a largo plazo" sobre su vocación. Las carreras exitosas se construyen a lo largo de toda la vida, una realidad que a menudo se les escapaba a los millennials a los que entrevisté. Un estudio de 2014 de PayScale.com sugiere que los sueldos de mujeres y hombres alcanzan su nivel máximo hacia finales de la treintena y la cuarentena. Pero los millennials a los que entrevisté afirmaron que no suelen tener ese dato en cuenta. En una entrevista entre Chip Castille de BlackRock y Laura Carstensen del Centro de Longevidad de la Universidad de Stanford, Carstensen afirma: "Por primera vez en la historia humana, disponemos de más tiempo. Así que podríamos alargar la adultez joven. Podríamos entrar a la fuerza laboral de forma más gradual y salirnos de forma más gradual. Podríamos alcanzar el punto álgido de nuestras carreras a los 60 o 70 en lugar de los 40 o 50 años". El aumento de la esperanza de vida significa que los millennials deberían pensar en sus carreras a largo plazo y sus objetivos vitales de manera estratégica y reflexionar sobre lo que necesitarán para lograrlos durante 30 o 50 años en lugar de entre tres y cinco años.
     
  • Celebrar la soledad. Los entrevistados a menudo comentan que estar conectados a internet 24 horas al día con sus móviles y portáiles es psicológicamente agotador y limita el tiempo para la reflexión individual. Los millennials por tanto deberían considerar la soledad, el tiempo dedicado a contemplar cuestiones importantes relacionadas con el trabajo y la vida de uno, como una inversión en su bienestar. En este sentido, esta soledad no es aquella que se pasa a solas con un portátil, sino que se refiere a estar libre de distracciones, una actividad cada vez más rara en nuestra sociedad.

Los millennials pueden ser proactivos a la hora de abordar estos retos al reflexionar sobre lo que les motiva, pensar a largo plazo y reservar tiempo para la soledad. Dar todos estos pasos refuerza los estándares internos del éxito y aporta claridad a la vida profesional.