Hace siete años no existía Uber. Hace cinco años se limitaba la zona de San Francisco (EEUU). Hoy ofrece sus servicios en más de 65 países y en el momento de la publicación de este artículo estaba valorada en más de 50.000 millones de dólares (unos 45.400 millones de euros).  De camino, la empresa ha amasado una impresionante arca de guerra para financiar su expansión y luchar con sus rivales: ha recaudado más de 8.000 millones de dólares (unos 7.300 millones de euros) de inversores privados.

El meteórico crecimiento de Uber y otros "unicornios", término que se emplea para empresas privadas financiadas por capital riesgo valoradas en 1.000 millones de dólares (unos 900.000 millones de euros) o más, parece carecer de precedentes. Pero, ¿es así? E, ¿importa?

Una investigación de Play Bigger, una consultoría de Silicon Valley (EEUU) que trabaja con start-ups financiadas por fondos de capital riesgo, confirma que en los últimos años su crecimiento ha sido más rápido, al menos según la medida de la capitalización de mercado. También examina si recaudar grandes cantidades de capital privado antes de realizar una OPI es determinante para el éxito futuro y analiza el mejor momento para que estas empresas se hagan públicas.

Los investigadores empezaron por explorar la velocidad. Utilizaron las capitalizaciones de mercado de 1.125 empresas fundadas a partir del año 2000, y dividieron cada una por el número de años transcurridos desde su constitución. El resultado es el "tiempo de capitalización de mercado". Una empresa constituida hace cinco años que vale 2.000 millones de dólares (unos 1.800 millones de euros), por ejemplo, tiene un tiempo de capitalización de mercado más alto que una empresa fundada hace 10 años que vale 3.000 millones de dólares (unos 2.700 millones de euros). Para las empresas que ya cotizan en bolsa, la capitalización de mercado consiste en el valor total de las acciones en circulación; para las empresas privadas, es la valoración designada por capitalistas de riesgo durante la ronda más reciente de financiación. (Las valuaciones privadas son menos precisas, pero son discutiblemente la mejor aproximación de creación de valor).

Los resultados fueron aún más drásticos de lo que esperaban los investigadores. Las empresas constituidas entre 2012 y 2015 tuvieron un tiempo de capitalización de mercado que más de dos veces superior al de las empresas fundadas entre 2000 y 2003. En otras palabras, las start-ups de hoy están creciendo aproximadamente dos veces más rápido que las de hace una década.

Puesto que los datos no incluyen la era de las puntocom, no está claro si las start-ups de hoy están creciendo más rápidamente que las de la década de 1990. Algunos de los capitalistas de riesgos con los que Play Bigger compartió su investigación sugirieron que los datos simplemente reflejan una burbuja. Creen que los inversores están pagando de más por su participación en los unicornios, inflando así sus capitalizaciones de mercado. En noviembre, el Financial Times informó de que Fidelity Investments había disminuido su participación en Snapchat, supuestamente valorada en 15.000 millones de dólares (unos 13.600 millones de euros), en mayo, en un 25%. También ese mismo mes, la empresa de pagos móviles Square solicitó su OPI a un rango de precios que colocaba el valor de la empresa notablemente por debajo de su valoración privada, que rondaba los 6.000 millones de dólares (unos 5.500 millones de euros) en 2014.

El socio fundador de Play Bigger Al Ramadan cree que aunque una burbuja puede representar parte de la explicación del rápido crecimiento de hoy, también hay unas fuerzas básicas en juego. "Los productos y servicios se descubren a una velocidad nunca vista", afirma. "El boca a boca hoy, mediante Facebook, Twitter, Tumblr, Pinterest, etcétera, es tan rápido, y representa el mejor medio de marketing". Además, el lanzamiento del iPhone en 2007 no sólo abrió nuevas oportunidades para productos y servicios, sino también creó una nueva manera de distribuir software rápidamente, mediante la tienda de apps de Apple y después las de apps Android.

"Crece rápido" ha sido un mantra de las start-ups desde la década de 1990. Muchos capitalistas de riesgo intentan hacer que sus empresas crezcan rápidamente para recaudar la mayor cantidad de capital posible; disponer de un alijo de efectivo, según esta teoría, proporciona a una start-up una mayor flexibilidad y más fuerza para mantener a sus rivales en potencia a raya. Pero otro trabajo de investigación de Play Bigger emite una advertencia en este sentido.

Concretamente, los investigadores examinaron las 69 empresas estadounidenses de su muestreo que habían recaudado inversiones de capital riesgo desde 2000 y después lanzaron una OPI, un sustituto para la creación de valor a largo plazo. No encontraron ninguna correlación. "Sinceramente, no nos esperábamos este resultado", asegura el socio fundador de Play Bigger Christopher Lochhead. "Existe una gran creencia en Silicon Valley de que la cantidad recaudada realmente importa", añade.

Si el dinero recaudado no predice la creación de valor a largo plazo, entonces ¿qué lo hace? Las investigaciones señalan dos correlaciones interesantes. La primera es la edad de la empresa en el momento de la OPI. "Las empresas que se hacen públicas entre los seis años y 10 años desde su creación generan el 95% de todo el valor creado post-OPI", afirma Ramadan.

Es difícil de interpretar la conclusión de que la edad de la empresa en el momento de la OPI prediga la creación de valor, porque las empresas actuales no sólo están creciendo más rápidamente sino también se mantienen privadas durante más tiempo. Y no está claro si la correlación entre la edad y el crecimiento de la capitalización de mercado es casual. ¿Es coincidencia que las empresas más fuertes se hagan públicas más o menos a la misma edad? ¿O tienen alguna característica intrínseca las empresas que se hacen públicas muy pronto o muy tarde que limite su capacidad de crear valor post-OPI? Play Bigger tiene planes de explorar esta relación con futuras investigaciones.

Una posible interpretación de la "ventana OPI" es que muchos unicornios están perdiendo su oportunidad al tardar demasiado en hacerse públicos. Las start-ups no han mostrado ninguna prisa por realizar un OPI, prefiriendo aprovecharse de un capital privado copioso procedentes de fondos de coberturas, fondos de inversión y empresas corporativas de capital riesgo. Los inversores públicos quieren percibir alguna ventaja, así que si los unicornios siguen siendo privados durante un tiempo demasiado largo durante su fase de crecimiento, puede que nunca ejecuten una exitosa OPI. Y en algunos casos puede que los inversores deseen haber animado a las empresas a hacerse públicas antes, para lograr retornos mientras que las empresas sigan creciendo a gran ritmo. La empresa privada Jawbone, por ejemplo, fundada en 1999 y antes considerado como un líder de los dispositivos portables, ha observado un declive en su cuota de mercado y ya no figura entre los primeros cinco proveedores de su categoría, según la empresa de investigaciones de mercado IDC. En noviembre, anunció que despediría al 15% de su plantilla.

La última conclusión de los investigadores es más cualitativa. El grupo puntuó a las empresas de su muestreo en función de si intentaban crear categorías de productos o servicios totalmente nuevas para cumplir con unas necesidades que los consumidores no sabían que tenían. Examinaron si las empresas están articulando nuevos problemas que no pueden resolverse con soluciones existentes y si cultivan grandes y activos ecosistemas de desarrolladores, entre otros criterios. Encontraron que la vasta mayoría  de la creación de valor post-OPI proviene de empresas que denominan como "reyes de categoría" que están creando unos nichos completamente nuevos; piensen en Facebook, LinkedIn y Tableau. Esos nichos en gran parte son del estilo de "todo para el vencedor", los reyes de categoría captan el 76% del mercado.

"Siempre escuchamos, 'Vaya, este va a ser un mercado enorme, con espacio para muchos actores', pero realmente esto no es cierto", dice Lochhead.

Las start-ups tecnológicas están enzarzadas en una carrera por definir nuevas categorías de producto, y el ritmo ha aumentado. El simple hecho de recaudar más dinero no basta para ganar esa carrera. Y hacerse pública demasiado pronto o tarde podría limitar el éxito a largo plazo. Incluso para los unicornios, el camino hacia su futuro puede representar un reto.

Sobre la investigación: Time to Market Cap: The New Metric That Matters por Al Ramadan, Christopher Lochhead, Dave Peterson, and Kevin Maney

"Desaconsejamos a nuestros equipos que recauden demasiado dinero"

Imagen cortesía de Ryan Garber.
Jim Goetz es un socio de Sequoia Captial, una de las agencias más antiguas de capital riesgo de Silicon Valley. Habló recientemente con HBR acerca de por qué las start-ups están creciendo con tanta rapidez. A continuación, incluimos varios extractos editados de esa conversación.
 
WhatsApp, fundada por usted, fue adquirida por Facebook por 19.000 millones de dólares (unos 17.300 millones de euros) sólo cinco años después de su creación. ¿Es indicativo ese crecimiento de cambios en el mercado?
WhatsApp prácticamente no realizó ningún gasto de marketing, se basó en el boca a boca. Y hoy las start-ups disponen de la App Store y de Google Play, que les permiten llegar a 3.000 millones de consumidores. Por primera vez en el ecosistema móvil, se puede llegar a la mitad del planeta sin necesidad de construir un sistema de distribución. El tamaño y la escala de algunas nuevas oportunidades reflejan eso.
 
Si las start-ups no necesitan dinero de capital riesgo para acciones de marketing, ¿deberían estar recaudando tanto capital?
En nuestro portfolio hay una correlación entre el dinero requerido y la capitalización de mercado a largo plazo, pero es negativa. Cuánto más dinero recaudes, menos valor creas. Google, Cisco y Oracle al principio fueron increíblemente eficientes con su efectivo, al igual que ServiceNow y Palo Alto Networks. Todas esas empresas tuvieron capitalizaciones de mercado superiores a los 10.000 millones de dólares (unos 9.000 millones de euros) pocos años después de hacerse públicas. Una de las maldiciones de recaudar mucho dinero es que se pierde esa disciplina. Desaconsejamos a nuestros equipos que recauden demasiado dinero.
 
¿Qué pasa con Uber?
Uber puede que represente un contraejemplo. Escalarse globalmente se convirtió en un emprendimiento caro, por lo que su arca de guerra tiene sentido. Airbnb, en la que fuimos unos de los primeros inversores, también había recaudado más capital de lo que sugerían sus estados de flujo de caja y cuentas de pérdidas y ganancias que necesitaría, pero por un motivo distinto. Recaudar capital es atractivo ahora mismo, y la empresa lo considera como un seguro, no como algo necesario para sus operaciones.
 
¿Nos encontramos en una burbuja?
Nosotros creemos que no. Las valoraciones de empresa privadas de algunos llamados unicornios han sido infladas por cómo se estructuraron las inversiones de fase tardía. En muchos casos, los inversores están protegidos de gran parte de las desventajas por términos que hacen que el acuerdo se parezca más a una deuda que una equidad. Si los inversores no hubiesen podido conseguir esos términos, probablemente no valorarían tanto a algunos unicornios. Un puñado o más de estas empresas pueden acabar con unas valoraciones del estilo de Facebook dentro de 10 años. Pero varias docenas más desaparecerán.