De adultos, pasamos la mayor parte del tiempo que estamos despiertos trabajando. La mitad de los estadounidenses continúa trabajando cuando llegan a la mitad de la setentena y, según una encuesta de Gallup de 2015, los empleados estadounidenses con jornada completa trabajan un promedio de 47 horas a la semana. Si está haciendo las cuentas desde casa, son horas como para llenar seis días, pero repartidas en cinco. Por otra parte, hoy en día muchos de nosotros valoramos el papel del trabajo más allá de una simple vía para ganarnos la vida, y esperamos que nuestras carreras nos proporcionen oportunidades para el crecimiento y la realización personales.

Con muchos de nosotros queriendo y esperando que nuestros trabajos nos proporcionen no sólo un cheque de pago, sino que también cubran nuestras necesidades humanas como el aprendizaje, la comunidad y un sentido de propósito y finalidad, queríamos saber qué es lo que hace a la gente feliz en el trabajo. ¿Un salario justo y beneficioso? ¿Tener un gran jefe? ¿Un desarrollo definido de carrera? ¿Disfrutar de oportunidades para aprender? ¿Trabajar en una compañía con unas metas claras? Estos son el tipo de cosas con las que los gerentes de recursos humanos y los desarrolladores de talento se obsesionan, y también el tipo de preguntas que las personas se cuestionan cuando están decidiendo entre las ofertas de trabajo: ¿Debería trabajar en la empresa A, donde tendría mejores beneficios pero un peor desplazamiento al trabajo, o en la empresa B, que hace un trabajo importante pero no paga muy bien?

Pero cuando se le pregunta a la gente directamente, o se la obliga a ordenar una lista de beneficios, no siempre se obtiene una imagen clara de lo que realmente están valorando. Las personas suelen no tener claro lo que los hace felices, y esto se aplica también en el trabajo.

Para tratar de averiguar lo que realmente les importa a los empleados, analizamos los datos de nuestra aplicación, Happify. Los usuarios participan en varias actividades de comportamiento, incluyendo ejercicios relacionados con la gratitud, en los que se les pide que escriban sobre aspectos que aprecian y valoran en sus vidas. Se ha demostrado empíricamente que estos ejercicios aumentan el bienestar, ya que permiten a la gente identificar las cosas buenas de sus vidas y las causas que les importan. Nuestro equipo de ciencia de datos analizó esa información anonimizada para arrojar luz sobre algunas mediciones de satisfacción en el trabajo que suelen ser imprecisas y esquivas.

Como primer paso, extrajimos 200 temas diferentes a partir del texto de los usuarios de Happify, a los que se les pidió “anotar tres cosas que pasaron hoy o ayer y que le hicieron sentirse agradecido”. Basándonos en la manera en la que la pregunta estaba planteada, esperábamos poder echar un vistazo a las cosas que las personas reconocen y valoran a diario. De los 200 temas que se obtuvieron, se identificaron 14 en los que destacaban palabras relacionadas con el trabajo y que se utilizaron con frecuencia. Las temáticas principales que se cubrieron en estos temas fueron: satisfacción laboral general, desplazamiento al trabajo y descansos, interacción positiva entre compañeros, tener tiempo libre, lograr un alto rendimiento laboral, beneficios e indemnización, entrevistas laborales y conseguir un nuevo empleo.

Nos dimos cuenta de que, en general, la satisfacción en el trabajo a lo largo de la vida laboral seguía una curva en forma de U: empezaba arriba, caía en los años cuarenta y cincuenta y, a continuación, volvía a subir a medida que se acercaba la jubilación. Esta forma de U es la esperada, y valida la investigación previa. Cuando nos acercamos a diferentes grupos de edad, notamos que las cosas importantes en las diferentes etapas de la carrera de una persona cambian.

Este análisis detallado nos mostró que en el rango de edades entre 25 años y 34 años hay un pico de felicidad asociado a la llegada a un nuevo trabajo, relaciones laborales positivas, y condiciones de trabajo externas, como desplazamiento fácil, descansos y días libres.

Para las edades de 35 años a 44 años vimos que esa felicidad disminuía en varias áreas, en particular, en el equilibrio entre la vida laboral y familiar, el tiempo libre y el salario. Parece que alrededor de estas edades las personas están abrumadas por responsabilidades y gastos, y, por lo tanto, no se sientan particularmente felices.

Un patrón diferente emerge a partir de finales de la cincuentena, mostrando un pico de felicidad asociado a las finanzas y los beneficios. Podemos especular que en esas edades las personas valoran encaminar correctamente su economía para la jubilación, y por lo tanto, están menos ocupados con nuevas oportunidades, con su desempeño en el trabajo, o con tener más tiempo libre.

Dando un paso atrás para poner estos resultados en perspectiva, parece que, al principio de la carrera laboral, la gente aprecia un trabajo que le dé beneficios a futuro a medida que vaya avanzando. El trabajo actual no puede ser el ideal, ya que uno trata de equilibrar el trabajo duro con suficiente tiempo libre. En la mediana edad las cosas se ponen generalmente más difíciles: es más complicado encontrar el equilibrio entre el trabajo y la vida, y la gente lucha para llegar a fin de mes. Pero, a medida que uno envejece, se comienza a estar más satisfecho con el trabajo y también a tener más recursos para lograr aspiraciones personales.

En resumidas cuentas: la satisfacción en el trabajo está influenciada por factores tales como los beneficios, el salario, las relaciones y la duración del trayecto al lugar de trabajo. Pero todo esto se reduce a dos cosas que son importantes, independientemente de sus circunstancias: (1) tener una vida fuera del trabajo, y (2) tener dinero para poder permitírsela. Si usted tiene un trabajo que le permite cumplir ambos aspectos, puede que sea más feliz de lo que piensa.