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Casi todas las personas que han ido a trabajar han tenido que lidiar alguna vez con alguien manipulador. Desafortunadamente, la mayoría de los trabajadores dudan en compartir en público sus preocupaciones. Y con razón: si lo hacen, en no pocas ocasiones, las respuestas típicas de las empresas van desde la cautela al desprecio e, incluso, hasta tomar represalias contra la víctima en lugar del culpable.

Desafortunadamente, muchos lugares de trabajo promocionan a las personas manipuladoras porque parecen ser más efectivas a la hora de lograr que las cosas se hagan. Sin embargo, esas empresas también parecen ignorar las consecuencias que los comportamientos abusivos pueden tener sobre la productividad y la plantilla. Cuando no pueda lograr que la jerarquía de la empresa u otros puestos de responsabilidad intervengan por usted, puede resultar útil contar con enfoques propios para enfrentarse a la situación antes de emprender acciones legales.

Tras casi 30 años en el sector de la consultoría, me he encontrado con innumerables ejemplos de manipulación, intimidación y abuso de poder. La experiencia también me ha demostrado qué tres tipos de respuestas son realmente efectivas frente a la mayoría de los manipuladores sin importar el cargo o poder que tengan dentro de la empresa. Como mínimo, estas tácticas le ayudarán a establecer límites y recuperar la sensación de control en lugar de sufrir en silencio mientras define un plan a más largo plazo.

Primero, actúe con escepticismo si empieza a recibir una atención especial. Los manipuladores no suelen mostrar sus verdaderas intenciones cuando comienzan una relación. De hecho, a menudo se presentan a sí mismos como aliados y confidentes. Necesitan estar cerca para identificar sus puntos débiles y estimar cuánto podrán aprovecharse de usted. Son expertos en evaluar qué trabajadores están lo suficientemente seguros de sí mismos como para mantenerse firmes y cuáles están ansiosos por complacer y resultan fáciles de avergonzar.

Ver que un compañero o superior con poder muestra interés sobre usted puede ser emocionante, pero es mejor reaccionar con precaución, sobre todo si han escuchado historias aterradoras sobre ellos. En particular, desconfíe de cualquiera que lo trate como un favorito a la vez que lanza pequeñas críticas que hacen que sienta mal consigo mismo, le menosprecie cuando hable con los demás y le presione para que actúe en contra de sus propios intereses como condición para seguir cayéndole en gracia.

Una ejecutiva de alto nivel con la que trabajé estaba siendo perjudicada por una compañera que decía ser su aliada y buena amiga, pero que también señalaba de forma continua imperfecciones y errores de forma que, si bien parecía bienintecnionada, terminaba por minar su confianza en sí misma. Con el tiempo, esa persona comenzó a dudar de sus propios instintos y empezó a actuar como la compinche de una compañera manipuladora en lugar de defender y perseguir sus propias aspiraciones.

Cuando la ejecutiva más débil reconoció lo que ocurría, tuvo problemas para distanciarse de su compañera y perdió una gran cantidad de estatus e influencia dentro de la empresa. Su credibilidad y su propia imagen fueron vapuleadas, algo que no pudo recuperar hasta que abandonó la empresa.

En segundo lugar, debe estar dispuesto a arriesgarse con pequeños enfrentamientos en público.  A veces, la única forma de dejar en evidencia las maniobras de una persona manipuladora es plantarles cara al momento. Hacerlo puede resultar difícil cuando se trata de una persona en una posición superior. Hasta los altos cargos pueden quedarse atónitos por pura incredulidad y ser incapaces de pensar qué decir cuando alguien subvierte los estándares normales del comportamiento, las reglas del juego limpio, a pesar incluso del daño que saben que supondrá para la empresa. Por eso, cuando alguien tiene suficiente valor e ingenio para intervenir, el manipulador es consciente de que su actitud ha sido detectada y los observadores pueden intervenir mientras mantienen a los demás a salvo y se consiguen los objetivos de la empresa.

Durante una reunión con cliente a la que asistí, un ejecutivo informaba por teléfono al resto del equipo de liderazgo, presente en la oficina físicamente. En un momento determinado, un vicepresidente que tenía reputación de ser extremadamente interesado y manipulador levantó las cejas con aparente sorpresa, sacudió la cabeza repetidas veces y al final se encogió de hombros, como para indicar a las personas presentes que o no estaba de acuerdo con lo que decía o que no entendía por qué lo decía; todo sin decir ni una palabra.

El vicepresidente al otro lado del teléfono no tenía ni idea de estos ataques a su credibilidad y contenido. Le pregunté directamente al manipulador: "¿Hay algo que quiera añadir? Parece no estar de acuerdo con lo que acabamos de escuchar. ¿Quiere matizar o dar la réplica a la conclusión o alguno de los detantes? ¿No se siente cómodo con el informe?".

Aunque el vicepresidente de la sala negó cualquier discrepancia, se le podía ver claramente incómodo tras ponerle en el brete. En consecuencia, ya no pudo sentirse por encima de nadie y el otro vicepresidente, el que estaba al teléfono, pudo enterarse de los ataques a su credibilidad.

En tercer lugar, evite guardar secretos y actuar como intérprete de forma que normalice comportamientos equivocados. Sea directo y sincero; defienda su posición. Una persona maquinadora puede tratarlo como un experto de confianza, darle información sobre las carencias y defectos de otras personas, como si solo usted tuviera la perspectiva y la discreción para entender lo que es importante. No se deje engatusar por la adulación implícita. Pida detalles concretos para aclarar su intención: "No estoy seguro de entender lo que quieres decir. ¿Por qué me lo cuentas? ¿Qué es lo que quieres que haga en realidad?".

En otra empresa cliente trabajé con una líder que no se sentía cómoda con los conflictos directos y que intentaba que otras personas, incluida yo, transmitiéramos los mensajes que ella temía. En lugar de dejar que ocultara sus críticas a los demás, le decía cosas como: "Has sido claro en cuanto a lo que no te gusta de cómo James gestionó el conflicto de su equipo. Estaré encantada de reunirme contigo y James para que puedas explicarle tu preocupación. Después, podré trabajar con él en la gestión de su equipo". Ahora que entiende su propio patrón de comportamiento y ha recibido apoyo para cambiarlo, es mucho menos probable que intente cargar a otros con las situaciones incómodas.

Si usted tiene un cargo de mayor relevancia que el del manipulador, lo más efectivo es iniciar un plan de acción para corregirlo cuanto antes. Para ello, utilice enfoques como estos y evalúe aspectos concretos del comportamiento hasta que las persona en cuestión abandone o elimine sus hábitos inapropiados. Y si tiene menos poder o influencia, estos tres enfoques le ayudarán a protegerse y a minimizar el impacto negativo tanto en usted como en el resto de la organización, siempre que esté dispuesto a permanecer en la partida.