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Cada vez que ocurre un desastre, el gobierno federal, los estados y las autoridades municipales necesitan contar con una estrategia coordinada, datos accesibles y una fuerza de trabajo capacitada para gestionar la respuesta. Los desastres naturales como huracanes, tornados e inundaciones tienen efectos devastadores sobre las comunidades afectadas. Desde 1980, Estados Unidos ha sufrido más de 200 desastres naturales y climáticos con un coste económico acumulado que supera los 1.100 millones de dólares (unos 930 millones de euros).

Las agencias gubernamentales deberían plantearse aprovechar el llamado internet de las cosas (IoT, por sus siglas en inglés) y otras tecnologías basadas en la web a fin de poder obtener datos precisos (y adecuados) sobre los que basar sus decisiones y respuestas frente a un desastre. Las últimas tecnologías pueden ser una ayuda clave para enfrentarse a las consecuencias de los desastres naturales de una manera más eficiente y segura. No obstante, poder hacerlo implica algo más que recurrir al IoT para mejorar la preparación y la respuesta frente a emergencias.Los equipos de emergencias también deben estar preparados para recibir, interpretar y tomar decisiones a partir de esos datos.

Recopilar datos antes del desastre

Hoy, los equipos de emergencia solo consiguen información fiable a tiempo cuando llegan a la zona del desastre y evalúan la situación. En el caso de huracanes y otros eventos climáticos importantes, por ejemplo, los obstáculos físicos y la falta de medios técnicos suelen impedir la recogida de los datos críticos para evaluar los daños, priorizar las acciones de respuesta e informar a la población para que se mantenga a salvo. Los canales de comunicación ineficaces, los sistemas de respuesta sobrecargados, las interrupciones de la comunicación por satélite y las caídas de internet dificultan aún más que las personas consigan la ayuda que necesitan.

Aquí es donde entra en juego el valor de los sensores de IoT que puedan recoger y transmitir de forma sistemática datos desde las zonas de emergencia. Estos sensores pueden transmitir la información que recogen directamente a las agencias gubernamentales responsables y los equipos de emergencia. Por ejemplo, los sensores pueden medir la temperatura, la calidad del agua, la presión, el nivel del terreno, el humo y la humedad, por nombrar solo algunos de los casos de uso. En un incendio forestal, por ejemplo, estos sensores pueden detectar a qué distancia y con qué velocidad se propaga el fuego. Frente a huracanas y tsunamis, el IoT puede monitorizar el nivel de agua y alertar a la primera señal de inundación. Los sensores también pueden detectar la presencia de gases nocivos y productos químicos que emanan de un tanque de almacenamiento o fábrica durante una crisis. Toda esa información puede ser fundamental a la hora de tomar una decisión urgente, como por ejemplo evacuar una zona susceptible de inundarse y definir las rutas de evacuación más seguras.

En la práctica, todas estas medidas comienzan con la instalación de sistemas que conecten los datos locales con los propios respondedores o transmisores del gobierno. Los equipos técnicos podrían instalar sobre el terreno sensores que envíen datos vinculados a la web a un centro de mando digital al que los funcionarios públicos pueden acceder en remoto mientras se encuentran sobre el terreno. En paralelo, diferentes drones podrían vigilar las áreas del desastre durante la fase de búsqueda y rescate y luego pasar a la recopilación de datos con el objetivo de facilitar la recuperación una vez pase el peligro inmediato.

Para optimizar la efectividad de este tipo de medidas, las agencias deben colocar sensores vinculados a la web en activos físicos como diques, puentes y postes de electricidad para monitorear factores de riesgo como el incremento del nivel del mar y poder alertar a las autoridades cuando exista un problema con infraestructuras críticas. En zonas vulnerables a las inundaciones, por ejemplo, los equipos de respuesta deben organizar la disposición de los sensores de modo que si uno de ellos pierde la conexión no afecte al funcionamiento del resto de la red. Lograr un flujo de datos recogidos por sensores desde las zonas de riesgo también puede ayudar a identificar y priorizar a qué vecindarios se debe atender primero.

Los equipos de respuesta rápida pueden obtener una imagen aún más clara de la situación si los datos del sensor se combinan con datos demográficos verificados por el censo y otros datos relevantes de terceros. El poder contar con cada vez más datos socieconómicos y demográficos puede facilitar las comunicación con la población en un lugar donde los habitantes hablen muchos idiomas diferentes. Esta información basada en analítica permitiría a los equipos locales, estatales y federales segmentar geográficamente los mensajes para llegar a los vecindarios con mayor riesgo, uno con una gran proporción de personas mayores con dificultades para el transporte, por ejemplo.

Conectar personas e información durante el desastre

A fin de responder con precisión frente a las emergencias, las agencias gubernamentales y los equipos de emergencias deben facilitar sistemas de comunicación entre los dispositivos móviles de los residentes de una zona de riesgo y los sensores de IoT sobre el terreno. Hacerlo puede ayudar a facilitar y agilizar la organización y puesta en marcha de una respuesta local durante un desastre. Un sistema de este tipo debe responder a la información solicitada (o facilitada) por los residentes en función de los datos que obtiene de los sensores IoT y los propios dispositivos móviles de los ciudadanos. Por ejemplo, si un ciudadano envía un mensaje de texto a un servicio público de emergencia para preguntar adónde ir para evitar las inundaciones locales, el sistema podría ofrecerle uan recomendación basada en los datos sobre el nivel del agua recogidos por la red de sensores. Lograr una respuesta automatizada respaldada por datos de los sensores sobre el terreno puede garantizar que la información llegue a las personas que más la necesitan. Esta información debe ser procesada de forma centralizada, supervisada con regularidad por los encargados de emergencias y utilizada de forma proactiva para generar alertas automatizadas que se envíen a los dispositivos móviles de los ciudadanos que se encuentren en una zona de riesgo determinada.

Los equipos de respuesta también pueden usar los datos de los sensores para coordinar y analizar la respuesta así como la preparación de estrategias de comunicación y de acción sobre el terreno. Lo que se haga con los datos variará en cada caso. Por ejemplo, en el caso de tener que distribuir y racionar alimentos para la población, los funcionarios del gobierno podrían usar esa información para decidir (1) cómo y cuándo establecer contacto con la población afectada, (2) dónde establecer centros de distribución de ayuda temporales, porque los centros primarios (supermercados y tiendas de alimentación) pueden no funcionar y (3) cómo garantizar que la ayuda se distribuyan correctamente.

Las organizaciones de respuesta a emergencias también deben saber qué canales de comunicación funcionan mejor para llegar a los ciudadanos afectados. Por ejemplo, si la población en riesgo es sobre todo de habla hispana, la comunicación y las acciones de preparación deben hacerse en español. Si se trata de una población anciana, lo más lógico es utilizar la televisión, los periódicos y la radio en vez de otras formas de comunicación más tecnológicos como las alertas por SMS y las aplicaciones móvil. Este tipo de comunicación dirigida supone un cambio frente al enfoque tradicional de "talla única". Las agencias implicadas en emergencia necesitan por tanto tanto un proceso de gestión del cambio sólido para destacar y defender los beneficios y la eficacia de la apuesta por el IoT como la formación y habilidades necesarias para adaptarlo a cada emergencia.

Ya estamos observando los primeros ejemplos de respuestas basadas en IoT con el sistema de Activos Consolidados e Información sobre Sostenibilidad del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (CAPSIS, por sus siglas en inglés). Los sistemas de respuesta frente a huracanas en Texas y Puerto Rico y frente a incendios forestales de California utilizaron la transmisión de datos sobre el terreno en tiempo real para evaluar los daños de las últimas crisis. A nivel estatal, el Departamento de Transporte de Wyoming (EE. UU.) ha implementado un programa piloto para utilizar la conectividad entre vehículos, de los vehículos con las infraestructuras y de las infraestructuras con los vehículos para mejorar la supervisión, el control y la comunicación de las condiciones de las carretera a los conductores de la autopista interestatal I- 80.

El tiempo lo es todo en una situación de desastre. Al incorporar los datos obtenidos gracias al IoT en los planes de emergencias, las agencias del sector público y los equipos de respuesta rápida pueden usar esta información en tiempo real para elaborar nuevos planes y trasnmitir a la ciudadanía la información que necesita.