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Los grandes líderes tienden a centrarse más en revisar información actualizada que en hacer planes de contingencia. Dedican mucho más tiempo a la ejecución interna y a los riesgos competitivos que a los riesgos externos que pueden cambiar los escenarios en los que operan. Esto significa que muchos riesgos en los mercados emergentes no se incluyen en la agenda de los líderes senior.

En Frontier Strategy Group (FSG) observamos que en 2017 los ejecutivos y los consejos de administración dedicaron la mayor parte de su atención a los riesgos que dominaban los grandes titulares mundiales: el brexit, la política comercial de la Administración Trump, la ciberseguridad y, más recientemente, Corea del Norte. Por el contrario, no dedicaron tanto tiempo a eventos locales que pueden tienen implicaciones para sus operaciones en los mercados emergentes.

Cada año, FSG evalúa más de 100 escenarios que podrían afectar a las previsiones económicas en 73 países. Hemos identificado tres riesgos en los mercados emergentes a los que los principales líderes multinacionales deberían prestar más atención este año: la elección de gobiernos populistas en Brasil y México aumentaría el coste de hacer negocios; el conflicto en Oriente Medio o África afectaría a la crisis migratoria en Europa; y el enfrentamiento marítimo entre China y sus vecinos que afectaría a las rutas comerciales. Si estos eventos ocurren, pueden perturbar seriamente las estrategias de mercado de las multinacionales, las cadenas de suministro y las previsiones de los tipos de cambio.  

Reacción populista en México y Brasil

Las filiales latinoamericanas están obligadas a ventas más agresivas y objetivos más rentables en 2018 por un repunte de la tasa de crecimiento del PIB real del 2,7% para la región, pero hay más riesgo comercial del que muchos esperan. Solo México y Brasil representan más del 60% del PIB de América Latina y suponen la mayoría de los ingresos regionales para las multinacionales. Ambos países tienen elecciones presidenciales en 2018, con candidatos que defienden plataformas nacionalistas populistas que dañarían la confianza de los inversores y la estabilidad del mercado financiero.

En lo que respecta al riesgo en México, las empresas están prestando atención a las tensas negociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), pero no a las políticas internas que podrían dañar los planes comerciales mucho más rápido que cualquier cambio que haga el TLCAN. El candidato izquierdista a la presidencia de México, Andrés Manuel López Obrador, está a la cabeza en las encuestas. Promete revertir las reformas que mejoraron la flexibilidad del mercado laboral y la participación del sector privado en industrias anteriormente protegidas como la energía. El coste de hacer negocios, y especialmente el coste de la producción local, aumentaría y las subidas del gasto gubernamental que destruyen el presupuesto erosionarían la confianza empresarial a largo plazo a pesar del estímulo a corto plazo. Creemos que los candidatos favorables a las empresas podrían ganar, pero las empresas deben asegurarse de que sus inversiones en México tengan una tasa de rendimiento aceptable, incluso bajo este escenario populista.

En el caso de Brasil, la economía está mejorando. Cuando encuestamos a 30 directivos de Brasil en octubre, 20 reportaron un aumento en el crecimiento de los ingresos, a pesar de la política disfuncional y rodeada de escándalos del país. Lamentablemente, las perspectivas comerciales podrían cambiar si el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva regresa al poder y cumple con sus promesas de cancelar la reforma de las pensiones y las restricciones presupuestarias. Lula podría ser descalificado debido a una condena por corrupción, pero aun así mantiene una gran ventaja en las urnas y el candidato de extrema derecha, Jair Bolsonaro, se encuentra actualmente en  segundo lugar. El éxito de cualquiera de los candidatos podría generar demasiada incertidumbre como para que las empresas brasileñas tengan que frenar los planes de inversión.

Tanto en México como en Brasil, las empresas que venden a las empresas y al sector público (desde la atención médica hasta la construcción y los servicios de IT) son particularmente vulnerables, ya que los resultados electorales populistas probablemente desencadenarán un estancamiento en las compras. Las empresas deberían estar preparadas para reasignar significativamente los objetivos de ventas en los segmentos de clientes a medida que los programas de las nuevas administraciones se hagan más claros.

La crisis migratoria puede reavivar el populismo europeo

La crisis migratoria de Europa ilustra cómo los eventos en los países en desarrollo crean un efecto dominó que termina afectando a los negocios globales. Millones de personas en el Oriente Medio y África Central han huido del conflicto, la sequía y el estancamiento económico y su llegada a Europa ha transformado la política occidental. Los movimientos políticos antiinmigrantes se han incrementado, con las consecuencias de la salida de Reino Unido de la Unión Europea y la llegada al poder de populistas de derechas en Europa Central. El flujo de refugiados ha disminuido, pero esto se debe en gran parte a la promesa de la Unión Europea de proporcionar a Turquía 6.000 millones de euros en ayuda para evitar que 3,6 millones de refugiados y solicitantes de asilo, en su mayoría sirios, avancen hacia Grecia. Sin embargo, las relaciones ambas partes se han deteriorado en el último año debido a la fricción entre un gobierno turco que busca consolidar el poder y los gobiernos europeos que intentan apoyar los Derechos Humanos y las normas democráticas en Turquía. Si la UE decidiera suspender los pagos o imponer sanciones a entidades e individuos turcos, Turquía podría tomar represalias anulando el trato de los migrantes.

Esto llegaría en un momento delicado para la economía europea, haciendo que sea más difícil para los líderes formar coaliciones para respaldar complejas reformas de la UE que quieren poner las finanzas europeas en una base sólida a largo plazo. Italia podría convertirse en el epicentro de la volatilidad si se genera un repentino aumento de refugiados árabes o africanos y tiene una coalición de partidos populistas y de derecha tras las elecciones de marzo. Un gobierno euroescéptico italiano antiinmigrante podría asustar a los inversores, arrastrando las acciones de los bancos italianos cargados de deudas y debilitando la deuda soberana italiana.

Cualquiera de estos resultados políticos devaluaría el euro por debajo de los supuestos de las corporaciones para sus presupuestos de 2018 y disminuiría el repunte de la economía europea que había impulsado los ingresos de muchas empresas. Las empresas multinacionales deben evaluar bajo presión los objetivos de ventas de 2018 y la cobertura monetaria contra este escenario.

La zona conflictiva del mar de China 

Mientras que Corea del Norte encabeza la lista asiática de riesgo ante la mayoría de los observadores extranjeros, China ha estado sentando las bases para la confrontación de las superpotencias en el mar del Sur de China. En 2017, China construyó 290.000 metros cuadrados de instalaciones de uso civil y militar en las Islas Spratly y del Placel, que también son reclamadas por Malasia, Filipinas, Taiwán y Vietnam.  Algo que podría parecer una disputa local sobre pesquerías y campos petrolíferos tiene implicaciones mucho más grandes.

Cada año, 5 trillones de dólares (unos 4 billones de euros) en comercio, casi un tercio del comercio mundial, pasan por el mar del Sur de China. La construcción militar de China ahora le permite expandir su poder a través de esas rutas marítimas, desafiando la libertad de navegación garantizada por la Marina de EE.UU. durante cerca de un siglo. China no podría ejercer un control unilateral de estas rutas comerciales críticas en la actualidad, pero el aumento del tráfico militar aumenta las posibilidades de un choque involuntario que perturbaría el comercio en gran medida.

Accidentes como una colisión, ya sea entre barcos pesqueros o aviones de combate, podrían provocar un aumento en la confrontación nacionalista. El ejército de EE.UU. podría enfrentar presiones para apoyar a los aliados de Asia sudoriental y preservar el principio de la navegación comercial gratuita. Sin un código de conducta o un mecanismo establecido para la desescalada, el ruido de espadas en el mar del Sur de China; entre Japón y China sobre las Islas Senkaku y Diaoyutai en el mar de China Oriental podría convertirse en un conflicto a gran escala. Las tensiones relacionadas con Corea y el comercio podrían dificultar aún más la reducción de un enfrentamiento no intencionado.

¿Cuáles serían los efectos prácticos para las empresas? Un enfrentamiento a gran escala entre militares chinos y estadounidenses perturbaría inmediatamente las cadenas de suministro internacionales de las que depende la fabricación moderna, causando escasez para muchas empresas. La demanda de los consumidores y las empresas en los mercados asiáticos también enfrentaría un impacto tan o más profundo que la crisis financiera asiática de 1997, prolongando la inevitable volatilidad en las monedas y los mercados financieros. A más largo plazo, los esfuerzos de integración regional dirigidos por China, como el Partenariado Económico Comprehensivo Regional (PECR) y la Iniciativa del Cinturón y Ruta de la Seda se podrían estancar. La consecuencia directa sería la de esto amortiguar el crecimiento de la inversión y la productividad.

Para mitigar este riesgo, las empresas deberían evaluar la capacidad de recuperación de sus cadenas de suministro, inventarios y distribución en Asia frente a una interrupción repentina y sostenida. Los líderes también deberían reducir el riesgo de terceros evaluando las cadenas de valor por una excesiva dependencia de socios particularmente vulnerables en los países que limitan con el mar del Sur de China.

Los mercados emergentes requieren una ley de equilibrio de recompensa de riesgo

Esperamos una mayor inversión por parte de las empresas multinacionales en las economías emergentes, ya que los consumidores, las empresas y los gobiernos aceleran el gasto y los mercados emergentes en general impulsan el crecimiento hasta un 4,9% del PIB real. Pero este pronóstico saludable no debe alentar la complacencia sobre el riesgo. Eventos como los tres que hemos resaltado a menudo precipitan colisiones globales en las divisas, los sistemas financieros y las materias primas y provocan una seria interrupción en los planes de negocios.

Nuestra investigación ha descubierto que pocas empresas multinacionales realizan revisiones estructurales de las condiciones económicas locales entre los ciclos de planificación anual. Para garantizar que los resultados de 2018 superen las expectativas, independientemente de las sorpresas locales, los líderes corporativos deben trabajar con los equipos regionales para monitorear y evaluar estos riesgos y establecer planes de contingencia.