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A lo largo del tiempo, los economistas sobre desarrollo se han preguntado por qué algunas economías emergentes funcionan mucho mejor que otras a largo plazo. Hemos analizado el mismo tema en nuestra última investigación y encontramos un elemento en el que los demás no se habían fijado: se trata de la dinámica competitiva a menudo intensa que se puede encontrar en las economías emergentes con mejores resultados, una mentalidad competitiva que ha generado a una nueva generación de compañías productivas y endurecidas por la batalla con aspiraciones de ser campeones mundiales.

Ese hallazgo puede parecer contradictorio: ¿acaso las economías emergentes no cuidan y no protegen a sus campeones nacionales de la competencia? La respuesta breve que encontramos en nuestra investigación es que no. De hecho, según algunos estudios, las mejores empresas de mercados emergentes son más competitivas que las compañías de las economías avanzadas, incluidas las de Estados Unidos y Reino Unido.

Para nuestra investigación, analizamos a 71 economías emergentes e identificamos a 18 que lograron un crecimiento rápido y constante del PIB en los últimos 50 y 20 años. Están incluidos, como era de esperar, los habituales países asiáticos: China, Corea del Sur y Singapur, pero también los países menos esperados, como Etiopía y Vietnam.

Cuando examinamos su historial más de cerca, descubrimos que estos 18 países con "rendimiento superior" tenían dos veces más empresas grandes con ingresos que superaban los 500 millones de dólares (casi 425 millones de euros) que los otros países, en relación con el tamaño de sus economías. El mayor número de las empresas grandes significa que las ganancias se distribuyen de manera más amplia de lo que sería en el caso de solo unas pocas, pero esa competencia interna puede ser feroz. De hecho, es mucho más difícil para esta multitud de empresas de mercados emergentes en los países con mejor desempeño llegar a la cima y permanecer allí. Más de la mitad de las que habían alcanzado el quintil superior en términos de ganancias económicas entre 2001 y 2005 fueron destronadas una década más tarde, en 2010-15. En modo de comparación, una media del 62% de los líderes en las economías más desarrolladas se mantuvo en el quintil superior durante la misma década. En Estados Unidos, perduró un 68%, y en Reino Unido el 76%.

Una encuesta sobre las empresas que realizamos en siete países también trajo sorpresas. Las compañías de mayor rendimiento de mercados emergentes innovan de manera más agresiva que sus rivales de las economías avanzadas: el 56% de sus ingresos proviene de nuevos productos y servicios, en comparación con el 48% de las empresas en las economías avanzadas. Estas compañías también invierten casi el doble que las de las economías desarrolladas, teniendo en cuenta la relación entre el gasto de capital y la depreciación. Y también son más ágiles a medida que lo hacen: en promedio, toman importantes decisiones de inversión de seis a ocho semanas más rápido, o en un 30-40% menos de tiempo.

Además, cuando se trata de la métrica tan querida por los analistas e inversores bursátiles, de los rendimientos totales para los accionistas, estas empresas también obtienen los mejores resultados. Entre 2014 y 2016, el cuartil superior de estas compañías generó una media del 23% del rendimiento total para los accionistas, en comparación con el 15% de las compañías de primer cuartil en los países de altos ingresos.

El predominio de las empresas de mercados emergentes es evidente en el ranking de Fortune Global 500: más de 160 de estas compañías se han unido a la lista desde 2000. Mientras que las empresas de mercados emergentes representaron aproximadamente el 25% de los ingresos corporativos globales y los ingresos netos en 2016, contribuyeron con un desproporcionado 40% de los ingresos y el crecimiento neto de todas las grandes empresas públicas entre 2005 y 2016.

Existen algunas lecciones claras para todas las economías, no solo para las emergentes. Permitir y estimular la competencia interna trae resultados no solo para las empresas, sino también para la economía en general. Las grandes compañías que tienen éxito en las economías con mejor rendimiento actúan como catalizadores para el cambio, a través de la inversión y la creación de capacidades entre sus proveedores. Muchos de estos proveedores son pequeñas y medianas empresas que tienden a ser menos productivas que las grandes compañías, pero que son fundamentales para el empleo. Al incorporarlas a sus ecosistemas, las grandes compañías competitivas ayudan a inculcar las mejores prácticas operativas y de gestión, y pueden acelerar e incentivar la adopción de la tecnología.

Nuestro estudio encontró que la innovación a nivel de empresa es alta, pero también notamos que la política juega un papel importante. En las economías emergentes de mejor rendimiento, los políticos trabajan con el sector privado para definir la agenda de desarrollo, y también racionalizan las normativas y las barreras al crecimiento. Y también es cierto que algunos gobiernos dan apoyo financiero y de otro tipo a empresas jóvenes, con el objetivo de ayudarlas a crecer. Eso ocurre en países desde Corea del Sur hasta Singapur. Sin embargo, ahí donde han tenido más éxito, el apoyo es específico y de duración determinada. Cuando el objetivo es más amplio en crear empresas y la economía en su conjunto, se nota más competencia.

Podemos verlo claramente al analizar el registro de productividad de estos países. Hemos descompuesto el crecimiento total de la productividad en la economía de 1965 a 2012 en 35 sectores, incluidos 15 sectores manufactureros y 20 de servicios. Descubrimos que para la mayoría de las empresas con los mejores resultados el crecimiento a largo plazo estaba impulsado principalmente por el crecimiento de la productividad en sectores individuales y no por la combinación entre sectores. En otras palabras, el éxito no depende tanto de la adecuada combinación de sectores sino de la identificación de las fuentes de ventaja competitiva y de impulsar continuamente las mejoras de productividad dentro de esos sectores.

El hallazgo es un indicador más de que la dinámica competitiva es esencial, y que prosperan aquellos países que la consiguen.