Según una investigación publicada en The New York Times, uno de cada cuatro de nosotros abandonó sus propósitos de Año Nuevo antes del 8 de enero. Algunos propósitos son demasiado abrumadores para seguirlos, y esto ocurre especialmente con cualquier propósito de “año nuevo, trabajo nuevo”.

Si eres una de esas personas que se sienten aburridas, sin retos y explotadas, pero no te ves empezando una nueva búsqueda de trabajo, te proponemos una idea. ¿Qué te parece mantener tu trabajo, pero cambiar lo que haces en tu trabajo? Conlleva menos esfuerzo que cambiar de empresa y puede hacer que tu empleo vuelva a ser divertido.

Para empezar, haz tres listas: la lista A es para las partes de tu trabajo que te encantan, la B simplemente define las partes de tu trabajo con las que te sientes neutro y la lista C detalla las partes que te parecen aburridas o molestas.

Al lado de las listas, dibuja un circulo que represente la cantidad de tiempo que pasas en el trabajo casa semana. Colorea la cantidad de tiempo que dedicas a cada una de las listas. Cuando termines, ¿la parte A del círculo es mucho más pequeña que el resto? ¿Las secciones C y B son mucho más grandes de lo que te gustaría? Seguramente. Tu meta para 2018 es hacer que el tiempo que dedicas a las actividades de la lista A crezca y acortar al máximo las actividades de la lista C.

Para ello, empieza añadiendo más actividades de la lista A a tu horario. Si empiezas con acortar tu lista B o C no funcionará. Tampoco quieres reducir la cantidad de horas que trabajas cada semana. En cambio, quieres que las tareas de la lista A tengan mayor presencia para que te veas obligado a acortar tus listas C y B.

Por ejemplo, si aprender algo nuevo está en tu lista A, busca a un compañero que pueda ayudarte con el tema que sea, por ejemplo, análisis de datos. ¿Qué libros o cursos en línea te recomendaría tu compañero? O si te gusta orientar y quieres hacerlo más a menudo, pregunta al departamento de RR. HH. de tu empresa si puedes ayudar a orientar a los recién contratados o unirte a las visitas de reclutamiento en campus universitarios. La clave para conseguir más actividades de la lista A es ser voluntario. A la mayoría de personas les cuesta decir "no" si reciben una oferta de ayuda genuina, especialmente si tu actividad de la lista A resulta estar en la lista B o C de otro.

Una vez que hayas añadido un punto o dos más a tu lista A, empieza a atacar a tu lista C, las actividades que realmente odias. A menudo, son cosas que has hecho una y otra vez. Para ti pueden ser aburridas o llevarte mucho tiempo, pero pueden ser algo nuevo e interesante para un compañero. ¿Estás cansado de escribir publicaciones para el blog de la web? Busca a un columnista invitado. ¿Crees que vas a volverte loco si tienes que pasarte un día más entrevistando a graduados universitarios? Busca a alguien que haga al menos algunas de las entrevistas por ti.

Ahora, fíjate en tu lista B. Gran parte de ella seguramente puede ser automatizada, delegada o simplemente ignorada. ¿Alguien realmente lee o comenta ese informe interno que lleva tanto tiempo redactar? ¿Tu departamento tiene algún documento burocrático que haya que rellenar que no sirva para nada? Deshazte de todo lo que puedas de tu lista B.

Según empieces a poner el plan en marcha, se te ocurrirán más puntos que quieres añadir en la lista A y encontrarás más y más maneras de disminuir o deshacerte de las actividades B y C.

Si eres un ejecutivo, este enfoque de “año nuevo, trabajo nuevo” está hecho para ti. Los ejecutivos entienden mucho mejor los objetivos estratégicos de su organización, así que saben qué acciones de la lista A elegir para prestarse voluntarios. Además, tienen más oportunidades de delegar o deshacerse de actividades B o C. Pero incluso si no tienes mucho poder ni autonomía sobre tu trabajo, te sorprenderá ver cuánto control puedes ejercer sobre el trabajo que realizas.

Este es precisamente el punto más interesante de esta estrategia: tú tienes el control de con qué rapidez haces los cambios. Puedes parar y volver a empezar. Puedes hacerlo de manera desapercibida o contar a la gente lo que estás haciendo. Puedes probar nuevas direcciones sin comprometerte mucho. Además, puedes ampliar tu currículum y hacer contactos mientras.

De esta manera, si dentro de unos meses decides que estás listo para dar el paso y buscar trabajo otra vez, tienes más probabilidades de tener éxito en tu búsqueda.