Un comunicado para cualquier CEO que no se considere parte del negocio eléctrico: puede que hoy no participe en él, pero es más que probable que lo haga el día de mañana. Piense en el caso de Apple. Su nombre no se asocia para nada con la industria energética, pero este verano solicitó licencias federales en Estados Unidos para vender directamente a los consumidores el excedente de energía renovable que genera en su nuevo campus y el resto de sus instalaciones en Oregón y California (ambos en Estados Unidos).

Seguramente su empresa no llegue a involucrarse tanto y de manera tan directa en el sector, como Apple, pero pronto podría querer unirse a las filas de los "prosumidores" energéticos, a las compañías que consumen y generan energía. A medida que el sector eléctrico vire desde un modelo donde casi monopolístico a uno mucho más dinámico, estos "prosumidores" podrían generar y vender un gran abanico de productos, hoy incomprensibles para la mayoría, como la regulación de frecuencia-potencia. Este tipo de servicios se incluyen hoy, de un modo u otro, dentro del suministro básico de electricidad, pero en un futuro los "prosumidores" podrán producirlos con sus propios equipos y venderlos a la red energética. Su factura energética será el neto entre la energía y servicios que produzcan y ofrezcan y la energía que consuman.

California, Texas y la mayoría de los estados al este y norte de Chicago (EEUU) ya disponen de mercados energéticos "a granel" donde se comercia con las primeras versiones de estos productos y servicios. Los agentes en estos mercados necesitan licencia y supervisión federal y son, en su mayoría, empresas energéticas y comercializadoras especializadas. Sin embargo, la tendencia actual es fomentar versiones mucho más pequeñas y locales de estos mercados. La idea es reducir los requisitos para participar y lograr que se sumen un gran número de empresas más pequeñas y también residentes particulares.

Las grandes empresas comerciales e industriales son las candidatas principales para convertirse en "prosumidores" debido al gran tamaño de sus instalaciones, los cambios en su consumo energético y la capacidad de comprar y vender electricidad a gran escala. La fuente más común y de más rápido crecimiento de energía generada localmente (o distribuida) son las placas solares sobre tejado. Muchos edificios comerciales e industriales tienen tejados, estructuras de aparcamiento y terrenos sin utilizar donde se podrían instalar sistemas mucho más grandes y económicos que los residenciales.

Según un nuevo estudio del Laboratorio Nacional de Energías Renovables de Estados Unidos, los tejados de los negocios cuentan con más de 3.200 millones de metros cuadrados disponibles para instalaciones solares, suficiente para satisfacer el 14% de la demanda eléctrica de Estados Unidos. La energía solar también puede contratarse, mucho más barata, en instalaciones externas preparadas para ello y donde se redistribuya cualquier excedente.

Pero la electricidad solar sólo es el principio del futuro mercado energético. Muchas empresas ya operan en mercados en los que los contratos de "adaptación a la demanda" les permiten vender el derecho a gestionar una parte de su consumo energético y cobrar a cambio de reducir su consumo energético durante las horas en las que el precio sea más alto.  En el futuro, además de vender ahorro energético real, las empresas podrán vender energía producida por sus edificios, instalaciones solares y flotas de vehículos para reintroducirla en la red eléctrica. Por ejemplo, una parte muy pequeña de la carga de la batería de un coche eléctrico podría revenderse a la compañía eléctrica cuando ésta necesite un poco de energía extra justo en el cargador en el que se encuentra el coche.

Parte de la energía ahorrada y revendida provendrá de las inversiones en eficiencia energética (EE) que las empresas llevan años realizando. La iluminación, los motores y otro hardware energéticamente eficientes siguen teniendo mucho sentido para un buen grupo de empresas, tanto si lo financian los beneficios de la empresa como otras empresas que ofrecen el capital y después comparten el ahorro de la factura.

Sin embargo, la explosión de dispositivos digitales inteligentes conectados a internet ha creado una nueva forma de eficiencia energética con el control inmediato sobre los equipos, como estrategia. Antes, la mejora se limitaba a cambiar el dispositivo A por el B, más eficiente que el primero. B, sin embargo, funcionaba exactamente igual que A, sin ningún control especial. Ahora, el dispositivo B se puede controlar de forma remota con software que estudia el horario de precios de la electricidad y decide si es más barato activarlo en el momento o esperar a otra hora. El mismo software de control, a menudo puede facilitar adaptarse a la demanda, lo que permitiría abonar al cliente una pequeña suma por modificar el patrón temporal de su consumo energético. Una nueva tecnología fácil de instalar, como un optimizador de aire acondicionado ejecutable desde una dirección IP, podría convertir millones de equipos de aire acondicionado de centros comerciales y tiendas en aparatos capaces de adaptarse a la demanda.

En la actualidad, cada vez es más común que las empresas líderes compren cantidades importantes de energía renovable a grandes proveedores a la vez que producen parte de su energía. 53 empresas multinacionales se han comprometido públicamente a convertirse en 100% renovables (aunque no han fijado una fecha para ello). Los 24 compradores principales de energía renovable en Estados Unidos –un grupo que incluye a Google, Amazon, Microsoft, Ikea, Equinix, Mars, Dow, Wal-Mart y Facebook– han comprado 3,6 gigavatios de energía renovable desde principios de 2015, cantidad suficiente para satisfacer la demanda de cerca de la mitad del estado de Connecticut (EEUU).

¿Qué pueden hacer entonces los CEO de fuera del sector eléctrico para prepararse ante un futuro de "prosumidores"? Su gran tamaño, consumo energético y una cuenta de resultados saneada, le permiten a Apple adentrarse en el sector eléctrico mucho más rápido que a otras empresas. Pero ya existen muchas oportunidades para sentar las bases del cambio, a la vez que se ahorra y conserva el medio ambiente. Una auditoría energética detallada por parte de una empresa familiarizada, tanto con las últimas tecnologías de control inteligente como las medidas de eficiencia tradicionales, es una buena manera de empezar.

 Esta auditoría revelará, con casi toda seguridad, oportunidades para ahorrar dinero y vender (o al menos conservar) algunos servicios energéticos ahora mismo. Varias ONG y algunos líderes empresariales, como el Instituto Mundial de los Recursos (WRI, por sus siglas en inglés) y el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés), también tienen coaliciones que ayudan a las empresas a comprar energía renovable a través de soluciones creativas de contratación. Un futuro 100 % de "prosumidores" podría tardar todavía una década o dos, pero los albores de ese tiempo ya han llegado. Pregunte a Apple.