En un estudio histórico de 2016, los investigadores de la Universidad Johns Hopkins (EE. UU) estimaron que más de 250.000 estadounidenses mueren cada año por errores relacionados con el tratamiento que siguen, convirtiendo el error médico en la tercera causa de muerte en el país. Como antiguo cirujano de vuelo militar entrenado en investigaciones de accidentes de aviación, conozco bien los peligros de utilizar mal o desconfiar de los instrumentos.
 
En contraste con la atención médica, la aviación ha sido una de las primeras en adoptar la tecnología como soporte en la toma de decisiones: los ordenadores de control de vuelo "fly by wire" (pilotaje por cable) que evitan un funcionamiento peligroso de la aeronave y reducen los costes de mantenimiento y las cargas de trabajo. Debido a la digitalización progresiva de la cabina y al apoyo a las decisiones del piloto, volar y confiar en los instrumentos es ahora esencial para evitar accidentes. El nuevo avión F-35 del Departamento de Defensa de EE. UU. está tan avanzado que el piloto interactúa continuamente a través de una pantalla digital de proyectada en el casco que le proporciona una conciencia situacional total. Los pilotos que no son expertos en el uso de interfaces de ordenador y no confían en los algoritmos para ayudar a volar el avión no solo tendrán un bajo rendimiento, sino que se bloquearán al despegar.
 
Aunque el cuidado de la salud aún se encuentra en las primeras etapas de adopción de la inteligencia artificial (IA) y las tecnologías digitales, ya está dando grandes pasos. En radiología, dicha tecnología aumentará la competencia humana en el reconocimiento de imágenes. La tecnología digital ahora ayuda a detectar la retinopatía diabética, las arritmias cardíacas y las enfermedades dermatológicas.
 
La monitorización remota evitará o detectará el deterioro de afecciones crónicas como el asma, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica y la insuficiencia cardíaca congestiva. Esto reducirá las costosas readmisiones hospitalarias. Además, la tecnología tiene el potencial de conectar a los profesionales médicos a lo largo de la continuidad de la atención, reduciendo la posibilidad de que los pacientes reciban un trato incompleto.
 
No obstante, para aprovechar todo el potencial de la inteligencia artificial y otras tecnologías digitales, tendremos que reformar la educación médica para futuros médicos y enfermeras y reconsiderar el desarrollo profesional de los cuidadores actuales.
 
En la educación médica actual, los estudiantes adquieren conocimientos médicos a través de la memorización y adquieren experiencia y buen juicio a través de largos períodos de aprendizaje. Su grado de competencia como médicos dependerá de la información que conservan y de las experiencias clínicas a las que han estado expuestos en el transcurso de sus carreras. El desarrollo profesional a menudo consiste en la capacitación provista por los fabricantes de dispositivos médicos y representantes de farmacias, conduciendo a niveles de competencia altamente variables entre los cuidadores. Y ganar competencia, a menudo, significa practicar con pacientes.
 
El desarrollo profesional, como la educación, necesita incorporar más tecnologías digitales y plataformas de simulación para reducir la variabilidad en la competencia y las experiencias. Y los cuidadores deben aprender a confiar en la IA y las tecnologías digitales para aumentar su juicio clínico. Cada año aparecen más modelos predictivos capaces de prever los resultados y las complicaciones de los tratamientos, las prácticas, los medicamentos y los procedimientos. Sin embargo, como sabe cualquiera que asista habitualmente a conferencias de mortalidad y morbilidad en los hospitales, existe el problema recurrente de que los médicos anulen los datos específicos disponibles del paciente o alteren la atención adecuada como resultado del sesgo de confirmación que tiene como resultado errores médicos.
 
Al enseñar mejor a los estudiantes y profesionales cómo hacer su trabajo con instrumentos y confiar en esos instrumentos, podríamos mejorar el entrenamiento y resolver muchos de los problemas que conducen a esos errores médicos:
 
  • En educación médica y desarrollo profesional, la computación cognitiva y las sólidas plataformas de simulación pueden acortar los tiempos de formación y proporcionar entornos más seguros para que los alumnos cometan errores. Las plataformas de simulación permiten una mejor capacitación a los estándares y se pueden ajustar al ritmo de aprendizaje del alumno. También permiten un entrenamiento profundo en tareas, demostración de conocimiento cognitivo, ejercicio de juicio y mejora en la dinámica del equipo.
  • Asistentes de salud digital (también conocidos como entrenadores digitales y asistentes virtuales) pueden ayudar a los médicos a tomar un historial más completo del paciente y aumentar la educación del paciente.
  • Las tecnologías habilitadas para la IA pueden ayudar a proporcionar más rápido diagnósticos más precisos (los estudios han demostrado que entre el 20% y el 30% de los diagnósticos iniciales son incorrectos) y brindan planes de tratamiento más precisos.
Las tecnologías de inteligencia artificial y la digitalización también serán fundamentales para ayudar a crear el "sistema de salud de aprendizaje" previsto en la "Iniciativa Federal de Medicina de Precisión" inaugurada en 2015 (y ahora conocida como "All of us"). Impulsado por esa iniciativa, los líderes de las agencias federales de salud estadounidenses (de las cuales yo era subsecretario de defensa para asuntos de salud) se embarcaron en una colaboración sin precedentes en investigación biomédica para transformar la evidencia científica para apoyar decisiones de salud y salud pública. La iniciativa incluye evaluar el panorama de los datos disponibles para los médicos y pacientes para su uso en la toma de decisiones clínicas, identificar oportunidades para mejorar el conjunto disponible de evidencia clínica e iniciar proyectos de demostración que utilizan datos digitales de fuentes gubernamentales y pagadores, proveedores y pacientes. El trabajo que los líderes federales en el cuidado de la salud han llevado a cabo ayudará a producir los instrumentos que los proveedores y los sistemas de salud pueden usar para mejorar la efectividad y la eficiencia de la atención:
 
  • Las redes neuronales podrán extraer registros médicos, diseñar planes de tratamiento personalizados, acelerar el descubrimiento de nuevos fármacos y ayudar a mitigar los determinantes sociales, como vivienda, educación, disponibilidad de alimentos nutritivos, violencia en el barrio y más, de los resultados de salud adversos.
  • La tecnología de realidad virtual y juegos proporcionará un mejor y más eficiente desarrollo de habilidades y también mejorará la participación del paciente en su propio bienestar.
  • Los sensores portátiles proporcionarán la plataforma para los sistemas de salud conectados y el manejo proactivo de las enfermedades crónicas para evitar el deterioro.
  • El "internet de las cosas médicas", conectando a los proveedores de atención médica con dispositivos de monitoreo médico, podría convertir el hogar en el frente de la atención médica, donde la quimioterapia, la diálisis, los antibióticos y otros tratamientos podrían ser entregados con inteligencia artificial y tecnologías digitales de soporte de toma de decisiones.
  • El análisis y el modelado de datos mejorados abrirán oportunidades para estrategias personalizadas de gestión de la salud y una mejor gestión de la salud de la población.
Como señalaron los autores del estudio de Johns Hopkins, los errores médicos no se deben a doctores intrínsecamente malos, sino a problemas sistémicos, como una atención poco coordinada, redes de seguros fragmentadas, la ausencia o infrautilización de redes de seguridad y otros protocolos, además de la variación injustificada en los patrones de práctica médica que carecen de responsabilidad. La inteligencia artificial y la digitalización mantienen la promesa de abordar esos problemas: unir redes fragmentadas, coordinar la atención, estandarizar protocolos y prácticas y proporcionar la red de seguridad en el apoyo a la decisión de "volar con instrumentos".